El Museo del Oro

Museo del Oro - Cali - Foto Banco de la Republica

En Cali, Colombia, el área Cultural del Banco de la República encierra una sorpresa. Una bóveda de seguridad que contiene una magnífica colección arqueológica, compuesta por grandes y vistosos adornos de oro, artefactos de piedra y madera, y recipientes y figurinas de cerámica que describen la vida y las capacidades artísticas de quienes habitaron el Valle del Cauca antes de la conquista europea.


En el centro histórico de Cali, una bóveda de seguridad guarda con rigor unas de las riquezas arqueológicas más preciadas de la región.
Se trata de una colección arqueológica, compuesta por grandes y vistosos adornos de oro, artefactos de piedra y madera, recipientes y figurinas de cerámica que recrean la vida y la historia de quienes habitaron el Valle del Cauca antes de la conquista europea.
¿Y tú hace cuánto tiempo no lo visitas?, es la campaña que adelanta el Área Cultural Museo de Oro del Banco de la República en Cali, para alentar a la comunidad a que visite sus exposiciones.


Son 454 piezas de orfebrería, alfarería y líticos que están dispuestos en una sala para contar la historia de un trozo de nuestro legado que tiene muchas versiones, pero que en el Museo, frente a piezas magnificas toma otra dimensión, revive su importancia, nos conecta con el pasado y el presente de nuestras comunidades indígenas, dice la analista cultural, Silvia Valencia.


Además de las piezas, la sala cuenta con material etnográfico que ayuda a contextualizar algunos espacios y los usos de esos elementos.
En el recorrido de 45 minutos muchos se sorprenden al encontrar vasija hechas por indígenas emberas, descendientes de los Calimas, y que después de siglos conservan la misma técnica de sus ancestros.


También conocen manifestaciones de las culturas Ilama, Yotoco y Sonso, esta última sorprendida por la llegada de los españoles.
Un nativo ataviado con el ajuar que estaría luciendo un chamán o un cacique, así como la técnica de la cera perdida (cera de abejas que moldeaban con la forma que querían, que luego recubrían con arcilla y posteriormente calentaban para reemplazar la cera por el oro), son algunos de los secretos que se encuentran en el Museo, donde niños y adultos se maravillan con la exquisitez de las obras.


La idea es que inviten a los hijos, sobrinos y amigos a conocer este espacio. Las escuelas, principales visitantes y que tienen en los diferentes temas puntos de debates, que no dejen de llegar a este encuentro con la historia, es el mensaje de la campaña.


La promesa es que siempre descubrirán cosas diferentes, detalles que habían pasado por alto y que reivindican la labor de los milenarios orfebres.


Más allá de la exposición
El área cultural del Banco de la República cuenta también con un Centro de Documentación, en el sótano; la sala de exposiciones que se recorre en compañía de animadores pedagógicos, talleres y maletas didácticas.


"No hablamos de guías. Contamos con animadores que tienen la tarea de contar de una manera distinta la historia, pues todo el tiempo luchamos contra la idea que tiene la gente de museos estáticos", dice Valencia.


El Museo del Oro Calima abrió sus puertas en 1991, eso significa que son 24 años de conservar, difundir e investigar el patrimonio arqueológico de la región.


"El museo siempre es diferente porque nosotros somos diferentes. Si vinieron cuando estaban pequeños porque su institución educativa los trajo y no volvieron nunca más, esta la oportunidad para redescubrir este espacio mágico. El Museo del Oro es riguroso en mantener en un perfecto estado cada nariguera, pinza, anzuelo, pectoral o palillo para cal, elaborado por los orfebres, pues muchas de ellas ya rondan los 1.000 años", refiere.


Y en ese esfuerzo por no perder su vigencia se realizan de manera permanente talleres, especialmente con los más pequeños. Y como un día puede haber un pintor explicando este tema en las comunidades indígenas, otro día puede ser un músico quien resuelva las inquietudes.
También están las Maletas Didácticas, pequeñas exposiciones interactivas con actividades novedosas que el profesor lleva al salón de clase.
Contienen réplicas de piezas de orfebrería y cerámica precolombina y fragmentos arqueológicos originales de cerámica, hueso, piedra o concha que tienen 500 o 2.000 años de antigüedad, y sí se pueden tocar.
"Lo que se busca es que todos conozcan esta riqueza", dice Silvia Valencia, quien explica que la campaña para que propios y turistas visiten el museo, llega incluso a los hoteles donde los huéspedes reciben postales y retablos con información.

Con la invitación abierta el Museo del Oro Calima está listo para recibir a los visitantes de martes a viernes, de 9:00 a m. a 5:00 p.m., y los sábados de 10:00 a.m. a 5:00 p.m., todo en jornada continua y gratis.