El Gato de Tejada

Gato de Tejada - Foto Autor Desconocido

En este sitio puedes encontrar la historia del "Gato del Río y sus novias", que surgió para embellecer una parte del rio Cali. Esta escultura es fundida en bronce a gran escala, tiene una altura de 3.5 Metros, un ancho de 3.40 y un espesor de 1.95 Metros. La escultura pesa tres toneladas, fue fundida y transportada a Cali desde Bogotá, La obra fue inaugurada el 3 de julio de 1996.

Los atletas y caminantes alrededor del río son sus más asiduos visitantes, pues la avenida Colombia, donde el gato decidió posarse desde hace 19 años, es un corredor verde de varios kilómetros, con vigilancia constante de policía, donde se puede trotar y ejercitarse.

El Gato del Río es una obra del pintor y escultor Hernando Tejada la cual donó a la ciudad de Cali y que fue instalada en la ribera del río tutelar de la ciudad, en el sector noroeste de la ciudad, conocido como Normandía. Con el paso del tiempo se ha convertido en uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, junto con la estatua de Sebastián de Belalcázar y el Cerro de Cristo Rey. De día, el sol caleño hace que sus bigotes se calienten y busquen refugio en un gigantesco árbol que es su compañero; en la noche, rodeado de luces, permite que la brisa corra por su cola.

Diez años después de inaugurado el monumento, en el mes de Octubre de 2006 la Cámara de Comercio de Cali lideró una iniciativa de recuperación no solo del monumento, sino también de sus alrededores.


Para ello promovió la exhibición de una colección de quince esculturas complementarias, todas con la misma base estructural pero pintadas y decoradas por artistas plásticos. La iniciativa llamada 'las gatas del gato' promovía además la adecuación de un parque alrededor del monumento original. 

Pintadas por artistas como Ómar Rayo, Roberto Molano, Cecilia Coronel, Maripaz Jaramillo, Diego Pombo y Pedro Alcántara, conforman una galería de arte gatuno al aire libre. Coqueta, Presa, Entrañable, Golosa y Fogata están entre las 'novias' de su majestad el gato, quien orgulloso seguirá recibiendo a ritmo de salsa, naturaleza y con el refrescante sabor a cholao y lulada, a los que deseen visitarlo.

Testigo de un sinnúmero de besos de aquellos enamorados que en sus pasiones se dejan seducir por el rumor del río Cali, el felino está instalado en un espacio único de la urbe, rodeado de arboledas, de una gran actividad comercial, hotelera y turística. Hasta allí se puede llegar caminando desde la Ermita, la Alcaldía y los puntos más céntricos de la Sucursal del Cielo.